LA PARADOJA MINERA | Cámara de comercio Canadá-Perú
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LA PARADOJA MINERA

LA PARADOJA MINERA

 

¿Comunicar o no comunicar? Pese a los grandes beneficios que ofrece la minería formal al Perú, las grandes compañías mineras se enfrentan a este gran dilema todos los días

Por: César Sarria - Director de Tambor Agencia de Comunicación
csarria@tambor.pe

 

Según el anuario minero del Ministerio de Energía y Minas, en el 2018, la minería alcanzó una inversión de casi US$ 9 mil millones, contribuyó con el 10% de PBI total del país y superó el 60% del valor total de exportaciones peruanas. Además, las transferencias a los Gobiernos Regionales y Locales por conceptos mineros favorecieron a todo el territorio nacional alcanzando una suma de S/. 4,875 millones, representando un importante incremento del 47% con respecto al 2017.

 

Beneficios reales

Sin embargo, los beneficios de la minería van mucho más allá de la macroeconomía, casi siempre invisible al ojo del ciudadano de a pie. Lo que no pasa desapercibido es la minería como fuente de trabajo dinámica y trascendente. En el 2019, la minería ha generado más de 200 mil puestos de trabajo directos, el 44% de ellos mano de obra local y regional, y se calcula que, gracias al efecto multiplicador de esta actividad, más de un millón 250 mil peruanos están relacionados laboralmente con la minería.

Además de los beneficios relacionados a la generación de empleo local y nacional, es importante destacar la inversión social que las compañías mineras realizan en sus áreas de influencia directa (AID). Hasta fines del 2018, los Fondos Sociales de los proyectos minero energéticos acumularon S/. 1,955 millones, llegando a ejecutar más de S/. 1,153 millones de dicho presupuesto en 1,239 proyectos de inversión social, según informó el Ministerio de Energía y Minas.

En los últimos años, las compañías mineras realizan una serie de inversiones e innovaciones con el fin de reducir al mínimo el impacto medioambiental y la afectación a su entorno.

En pocas palabras, la minería resulta la actividad económica integralmente más beneficiosa del país.

 

Cercanía ciudadana

Pese a las cifras que la respaldan y al importante cambio de orientación, la minería en el Perú continúa siendo una actividad altamente impopular. Basta con dar una mirada al ultimo Informe de Conflictos Sociales para descubrir que 79 de los 186 conflictos sociales activos que se registran en el Perú tiene en su origen en la actividad minera.

Incluso, el Estudio sobre la formación de la Opinión Pública en el corredor minero del Sur Andino, un estudio realizado en Espinar, Cusco, en el 2018, reveló que para el 52% de los encuestados la minería aporta “poco” o “nada” al país y que el 93% de las personas encuestadas consideran que las empresas mineras que operan en la región producen “mucho” o “algo” de contaminación, mientras que apenas 5,3% respondieron que “poco” o “nada”.

Estas cifras reflejan dos cosas, la primera, una muy alta disconformidad en la manera en la que se desarrolló la minería por décadas, y, la segunda, un gran desconocimiento de los esfuerzos que las grandes empresas mineras formales realizan por minimizar los efectos negativos de sus actividades.

Dicho esto, queda en evidencia el buen trabajo que realizan los colectivos antimineros en lo relativo a comunicación y que la minería formal tiene un gran desafío por delante su capacidad de influir en los diferentes grupos de interés. Es cierto que la mayoría de los medios de comunicación tiende a plegarse a las causas que consideran justas y estas generalmente coinciden con los mensajes impulsados y defendidos por los antimineros. He aquí el meollo del asunto. 

Pero el problema no radica en los esfuerzos individuales de los equipos de comunicación de las empresas mineras para destacar las buenas prácticas a nivel de operación minera y programas de responsabilidad social que ejecutan en sus respectivas áreas de influencia. El tema es bastante más estructural y hace necesarios mayores esfuerzos por parte del gremio organizado.

Es vital que las empresas mineras extiendan sus programas de comunicación, corporativa y gremialmente, con el objetivo de traer abajo argumentos tan antiguos como el daño al medioambiente que producen sus operaciones y al supuestamente reducido aporte a la maquinaria económica de las regiones y del país en general.

En este sentido, la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE) lanzó a mediado del 2019, su campaña Minería de Todos, que buscaba acabar con la amenaza de la conflictividad a través de la promoción de una minería responsable y sostenible, ejecutada con buenas prácticas y abierta a divulgar información a la población acerca de sus actividades. Este esfuerzo resulta un punto de partida interesante.

 

Puertas abiertas

En este punto, se hace evidente la necesidad de una estrategia concertada y eficiente en materia de comunicación. En primer lugar, es fundamental que las corporaciones mineras dejen atrás el hermetismo y la mudez a las que están acostumbrados. Es muy importante deshacerse del miedo a comunicar, salir de la zona de confort corporativo y empezar a tener a los medios de comunicación, a los líderes de opinión, a los terceros creíbles y hasta la academia como aliados de una actividad que puede sacar al país del atraso y la pobreza en la que aún vive.

El análisis de los mensajes contrarios a la minería formal y de la opinión pública, la realización de matrices de riesgo que permitan tener un panorama claro de los potenciales riesgos de comunicar activamente, las alianzas con gremios afines, la identificación y entrenamiento de voceros carismáticos y con una reputación intachable y la difusión masiva de mensajes positivos, pues la minería formal los tiene y muchos, permitirán dar el primer paso hacia una reconciliación real con las comunidades y la opinión públicas. Estos son solo algunos aspectos que hay que tener en cuenta al momento de diseñar un plan de comunicación estratégica.

Dicho plan, debe ser compartido y ejecutado en conjunto por gremios como la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), las empresas mineras y otros gremios afines internacionales, como la Cámara de Comercio Canadá Perú, que cuenta entre sus asociados a importantes empresas mineras. La difusión de prácticas exitosas en minería en otros países más avanzados y preocupados por el cuidado del medio ambiente, como Canadá, podrán coadyuvar a un entendimiento certero del problema y ayudar a su solución.